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Algunas palabras de Susana Gómez

Ariana o el anacronismo: El Fondo Cortázar

Por Susana Gómez (Suny), Universidad Nacional de Córdoba, Argentina

Hablar es hablarse.
Si hablas con él dile que este hilo te lo ha dado Ariana.

Palabras de Ariana, Los Reyes, 1949

Las palabras de Ariana, tal el nombre dado al personaje en la reescritura que Cortázar realiza del mito, pueden leerse en la actualidad con renovada legibilidad: Los reyes, escrita con el seudónimo de Julio Denis en 1949, adelanta el lugar común del laberinto (koinos topos: por donde todos pasan). Al comenzar la obra, Minos y Teseo dialogan frente a la verdad que cada uno porta para sí, para los otros, para el poder. Luego, en el interior del laberinto, Teseo enfrenta al minotauro. Nos hallamos siendo espectadores de una verdad contra otra verdad y sabemos, por las palabras de quien ya no semeja a la de un monstruo, que una mirada es capaz de atravesar los ojos del otro para conocer las razones de los hombres. A los pies de ambos, la palabra de Ariana es como un hilo que llega al mar.

De este lugar común queda desprendida la metáfora que hoy, ya sin mito alguno, usamos para indicar que sabremos retornar de un recorrido laberíntico. Damos este giro metafórico que la cultura occidental transmite memoriosa, para acercarnos a un fondo de documentos cuyo trazado no es único sino múltiple en el viaje de los usuarios. No se trata de ser simplista al pensar en el Fondo como un laberinto y proyectar en él los roles del mito griego; al menos no es el deseo aquí.

Sí, en cambio, podríamos recuperar el Fondo entero como un hilo de Ariadna que nos lleve allá donde el monstruo del olvido deje sin lectores a una obra inmensa. Un hilo que habla y nos hace hablarnos en la búsqueda de los datos o de los intereses que moviliza la obra de Cortázar.

Hallar los textos en el catálogo invita a volver en el tiempo, a revisar lazos de continuidad y de coexistencia o contemporaneidad entre los documentos. Conlleva a leer la obra de Cortázar desde lugares que cobran nueva temporalidad, se actualizan en su lectura sin dejar de ser, sin embargo, testimonios casi tangibles del pasado.

Revisar los documentos, incluso en su formato y en la textura que la fotografía permite ver, implica subsistir a la paradoja de leerlos a la vez como un hecho objetivo culminado y como un hecho de memoria (a la manera de Walter Benjamin en sus tesis sobre la historia), dado que es imposible dejar de mirarlos desde el presente que satura las opciones de interpretación. Interpelamos el anacronismo que supone ver una imagen del pasado, un documento vuelto otra vez al presente por medio de este recurso tecnológico que es el escaneo y la versión virtual facsimilar del texto.

Tal anacronismo es productivo, nunca una noción despectiva que habríamos de despejar de nuestra mente lectora. Antes bien, es un punto de vista en que el arte interroga a la historia. Son las obras las que amplían los horizontes de escucha de la historia, señalándonos el recorrido posible entre muchos, que se ven ante cada encrucijada en la suposición de que irremediablemente llevan al centro. Georges Didi-Huberman, junto a otros historiadores de la cultura, nos ofrece una idea de anacronismo en la cual se indica que ver toda imagen del pasado nos coloca entre dos fronteras: el momento creador en la historia de esa imagen y el de la anacronia que se percibe al verla hoy como una memoria en que el presente se constituye con la superposición de los pasados visibles en ella. En el Fondo Cortázar, si no son los textos los que nos hablan, somos nosotros hablados por ellos ante esa voz de la historia que, como los mitos griegos atestiguan en la escritura de muchas obras de Cortázar, es vuelta a oír.

¿Cómo pensar el pasado con las nociones del presente, que inevitablemente constituyen nuestra visión? , ¿Cómo no leer el pasado de los documentos sin recordar que sus nociones son hoy memoria presente de un tiempo que solemos dar por cerrado, ya no visible a nuestros ojos?
Georges Didi-Huberman considera como un montaje a la combinación de temporalidades que cada obra –imagen, textos, sensibilidades- es inevitablemente y que depara una lectura la vez múltiple (su tempo grabado en el texto como una huella) y en parte identificatoria de cada una de ellas (cada temporalidad por sí en superposición y collage). Los anacronismos se constituyen en ese montaje que necesariamente debemos realizar para leer esos momentos –una entrevista, una crítica, la reseña periodística, una obra literaria-.

Los documentos hacen escuchar al lector un discurso sobre sí mismo; interrogarlo nos hace hablar y, como dijo Ariana en la obra que citamos, es hablarse. ¿Qué de este presente nos será dicho ya en pretérito, cuando las obras de Cortázar sean leídas en un futuro cercano? , ¿Subsistirá este Fondo a los recorridos próximos, cada vez que procedamos a ingresar a la obra de Cortázar llevando en la mano una hebra tejida por datos “históricos” que vuelven inactual cualquier intento de recuperación de textos, nociones, visiones sobre ella?

El descubrimiento de lo “nuevo” que significaron algunos textos de Cortázar para la estética de los años 60 y 70 ya corre por fuera de una sucesión creada en el Fondo, dadas las circunstancias del dato cronológico en que cada carpeta se organizó con afán de orden, con la practicidad requerida por los sistemas informáticos. Sin embargo, se actualiza en la lectura que recupera algunos textos, quizá no otros, en el montaje espontáneo realizado por el propio autor durante décadas.
Asumir, entonces, la temporalidad múltiple en la lectura de los textos documentales supone reconocer también en las obras de Julio Cortázar que la paradoja del anacronismo nos despabila: el pliegue en la historia que se torna memoria. Memoria constituída, paradojalmente, de presentes.


Notas bibliográficas:

Didi Huberman, Georges: Ante el tiempo. Historia del arte y anacronismo de las imágenes.Adriana Hidalgo Editora, Bs As, 2011 [ed. Francesa: Devant le temps. Histoire de l'art et anachronisme des images, Editiones de Le Minuit, 2000)]

Cortázar, Julio: Los Reyes, Alfaguara, Madrid, Biblioteca Cortázar, 1993 (hay otras ediciones)[Edición francesa: Les Rois. Actes Sud, 1993 et outres éditions]

Susana Gómez

Por Susana Gómez (Suny), Dra. en Letras por la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina.
Profesora Titular en Teoría y Metodología II y en el Seminario de Literatura para la Infancia y la Adolescencia. Directora del equipo "Problemas de la investigación literaria y de sus fronteras: Khora" en CIFFyH (Centro de investigaciones de la Facultad de Filosofía y Humanidades, "María S. de Bournichon") SECyT-UNCórdoba.
Ha pulicado Julio Cortázar y la Revolución Cubana, Editorial Alción y Fondo Cortázar en Poitiers. Catálogo y cercanías, CRLA-Universidad de Poitiers, Francia
Responsable del Fondo Cortázar